Huella de carbono,cada vez más exigida en el sector agroindustrial


Para nadie es raro escuchar hablar de las emisiones de gases de invernadero que están contribuyendo al cambio climático de nuestro planeta, más concretamente de las emisiones de CO2 que es el gas considerado como de mayor impacto dentro de estos gases. Por esta razón es, que desde hace un tiempo a la fecha, son varios los países preocupados por tomar medidas para disminuir sus emisiones de CO2, además de las metas que cada país haya adquirido.

Si bien Chile como país es uno de los que menos contribuye a la emisión global de gases de efecto invernadero (0.26%), su aporte por habitante es uno de los más altos de la región y ha crecido 40% en 20 años. Según el Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero 1990-2010, preparado por la Oficina de Cambio Climático del Ministerio del Medio Ambiente para ser presentado en la COP 20, las emisiones totales de Chile subieron de 49,8 millones de toneladas en 1990 a 91,5 millones en 2010.

Desde el 2014 se ha observado un mayor crecimiento de implementación de proyectos fotovoltaicos que ayudan a mitigar la huella de carbono, en especial en los exportadores, quienes podrían llegar a tener impedimentos o barreras en el comercio exterior hacia destinos comercios como Francia, Inglaterra, Estados Unidos o Australia, por ejemplo, ya que con la intención de proteger los productos que elaboran en su territorio, han comenzado a pedir la cuantificación de las emisiones de los gases efecto de invernadero para los bienes que importan. Lo que considera las emisiones generadas desde la producción hasta el transporte.

Este riesgo de perder mercado internacional a partir de normativas internacionales que están en gestación, se ha ido internalizando de a poco en nuestro país. De a poco han sido también los mismos consumidores, cada vez más informados, quienes lo demandan. Un claro ejemplo es lo que sucede internacionalmente con los vinos, en este caso además ligado al marketing, que cuando llega una botella a la mesa de un restaurante, por ejemplo, aporta a la reputación del lugar el hecho de que incluya información en la etiqueta sobre el cuidado del medio ambiente que existió para la elaboración de esa bebida. Algo que los consumidores exigentes empiezan a tener en cuenta.

No cabe duda que la legislación internacional aumentará las exigencias de contralor ambiental sobre los países exportadores, sin embargo quizá la mayor presión provendrá de la competencia ejercida por quienes tratan de aprovechar las oportunidades comerciales emergentes y obtener ventajas de posicionamiento en el mercado, como ya se ha ido observando con algunas empresas del sector agroindustrial.

Es muy relevante además para el país identificar las diferencias entre el nivel actual de preparación de las distintas cadenas agroexportadoras y las exigencias que a corto plazo impondrán los países desarrollados, así como las líneas de trabajo a tratar para que no se pierda competitividad frente a otros países o zonas del mundo.

Más adelante seguramente no solo la ausencia de declaración de emisiones será un riesgo, sino más aún la magnitud de este indicador, especialmente cuando constituya una declaración de superioridad o equivalencia de un producto frente a otro que pertenezca a la competencia, es por esta razón también que conviene empezar a buscar medidas de mitigación que aporten a la reducción de emisión de los gases de invernadero.

El caso de la energía fotovoltaica en este sector es un gran aliado ya que además el periodo en el que más genera energía es precisamente la estación que suele ser la más productiva para agrícolas o packings. Por lo anterior es que la agricultura es una de las industrias que podría perfectamente abastecer sus demandas energéticas a través de las energías renovables como principal fuente de energía, de esta manera se transformaría en una industrial sustentable con alta valoración por mercados internacionales. Hoy no es raro que un europeo esté dispuesto a pagar más por una manzana proveniente de una industria con huella de carbono cero.

 

Alejandra Cervantes

Project Manager | TRITEC-Intervento
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